La historia de Weber

EL COMIENZO DE LA CULTURA PARRILLERA INTERNACIONAL

El comienzo de la cultura parrillera internacional
George Stephen, el inventor del asador

Al término de la Segunda Guerra Mundial, los héroes estadounidenses volvieron a su tierra en busca de un lugar donde vivir, un hogar con un pequeño patio trasero donde pudieran relajarse y disfrutar del silencio y la paz. Fue así como pronto comenzaron a surgir los barrios alejados del centro de la ciudad, y el ocio al aire libre se convirtió en un hábito. A medida que los cocineros domésticos comenzaban a usar un fuego más intenso y rápido, que dejaba atrás la cocción lenta de antaño, los braseros metálicos con soportes sustituyeron a los tradicionales hoyos en el suelo. Este cambio, no obstante, trajo nuevos problemas. Cuando llovía, las brasas acababan por convertirse en un lodo desagradable, y una leve brisa podía convertir un delicioso corte de carne en una decepción cubierta por cenizas. Hizo falta un inesperado momento de inspiración para que George Stephen padre encontrara la respuesta después de otra parrillada frustrada.

El asador Kettle original

El apetito de George por un buen corte de carne sólo se veía superado por su sed de éxito. Allá en la fragua donde trabajaba, su idea comenzó a tomar forma cuando cortó una boya metálica a la mitad, le añadió unas ventilas y unas patas y, de este modo, creó el asador Kettle original. Consciente de su aspecto más que extraño, no obstante, trajo su invención a casa para probarla.

Sus vecinos sólo dejaron de reírse de la “nave espacial”, como la habían llamado, cuando probaron el corte de carne que les asó en ella. Él sabía que cocinar en un recipiente esférico con la tapa puesta era la clave y el público no tardó mucho en darle la razón. Ahora, todo el mundo quería su asador. George decidió independizarse y, a finales de los años 50, pudo adquirir Weber Brothers Metalworks, la cual pasó a llamarse Weber-Stephen Products. Los asadores con tapa de George gozaron de tal éxito durante los años 60 y 70 que en la televisión de los EE. UU. se hizo eco de su historia.

George y su pequeño equipo recorrieron el país haciendo demostraciones de cocina donde fuera que les permitieran; la televisión ayudaba a mostrar la facilidad de uso de los asadores Weber. El público quedó encantado con su sencillez y los deliciosos resultados.

Por aquellos tiempos, las celebraciones en casa se habían vuelto, afortunadamente, menos formales, y los primeros asadores eléctricos y de gas de Weber fueron recibidos con los brazos abiertos. Durante este periodo Weber creó algunos diseños muy desenfadados, cada uno de ellos basado en su ya apreciada forma esférica. George Stephen padre siempre había sido un hombre con una gran idea, una idea de negocio muy específica, aunque llegó a pensar que quizá no pudiera cargar con todo su peso.

Durante los años 70, las empresas seducían a sus clientes con regalos y artículos de interés para tratar de aumentar su cuota de mercado. Aunque la empresa de George aún era muy pequeña, su espíritu emprendedor le empujó a perseguir este concepto con un ambicioso plan. Acudió al banco de su localidad para proponer regalar sándwiches a la parrilla a todos aquellos que se presentaran en la sucursal en el “Día del sándwich”. Para su sorpresa, al taciturno director del banco le encantó la idea y fijaron una fecha: en tres semanas. Sólo entonces George comenzó a preguntarse cómo podría cumplir con lo acordado.

El “Día del sándwich” llegó y, con él, 8 kg de jamón, medio camión de pan de centeno recién horneado, 227 kg de carbón y ocho asadores Ranch Kettle de Weber. George encendió los asadores mientras contemplaba la montaña de alimentos, deseando desesperadamente no tener que seguir contemplándola al final del día.

El primer sándwich iba a servirse a las 11:00, pero ya a las 9:00 se tuvo que llamar a la policía para que controlara el tráfico. El banco se vio colapsado desde el mismo momento de su apertura y los sándwiches de jamón a la parrilla se entremezclaban con los documentos de solicitud para abrir una cuenta. Al concluir la jornada habían consumido 862 kg de jamón, 431 kg de carbón, un camión entero de centeno y un barril de mostaza. George esperaba vender 40 o 50 sándwiches al banco para sus clientes, pero esa cifra se convirtió en tres camiones: el banco había abierto 650 nuevas cuentas. ¡El resultado!

Los años 80 fueron un periodo de crecimiento, innovación y cambios para Weber. La pasión que George sentía por las parrillas seguía estando tan viva como siempre mientras continuaba buscando nuevas formas de hacer mejores asadores. Descubrió que las barras de metal en ángulo distribuían el calor de modo más uniforme, y añadió unos surcos acanalados para la grasa que permitieran reducir las llamaradas y facilitar la limpieza. Fue así cómo, al presentar el modelo Weber Genesis, el diseño de los asadores de gas cambió para siempre.

Aunque, tristemente, George Stephen padre falleció en 1993, los estadounidenses nunca han olvidado cómo su sencilla invención cambió su manera de cocinar al aire libre. Con una visión formidable, siguió transformando y reinventando esa sencilla esfera metálica original hasta llevarnos a los asadores Weber que usamos hoy en día.

En octubre de 2013, George Stephen padre fue incluido de forma póstuma en la lista de personajes ilustres de las parrillas en el World Series of Barbecue Championship celebrado en Kansas City. Jim Stephen, que sucedió a George, recogió el galardón en nombre de la familia. Jim afirmó: “Mi padre sabía que una de las mejores maneras de reunir a las familias era disfrutando de una comida juntos al aire libre. Tanto mi madre Marge como el resto de la familia Stephen estamos enormemente orgullosos de sus logros; es muy emocionante para nosotros que se le incluya en la lista de personajes ilustres de la parrilla. Su visión y su tenaz determinación transformaron literalmente la imagen de las celebraciones al aire libre, y Weber seguirá honrando su legado desarrollando y produciendo los mejores asadores y accesorios durante muchos años”.

Creemos que George Stephen padre estaría más que orgulloso de que su invento haya convertido a Weber en la marca número uno de asadores en la actualidad, admirada por millones de personas en todo el mundo.